
Eva:
Una vez me acompañaste en la osadía de producir un libro que se combina con una libreta e invita a otras personas a seguirlo escribiendo. Nuestra #Abundancia: contrato cultura_vida, no de forma inmediata, pero a largo plazo está dándonos plenitud. Hay en usar los libros un arma de buena vida.
Como muestra quiero traer ahora aquí esa investigación de las dos con Oscar que deja su archivo en el grupo de Telegram que llamamos Abuelos. Allí en cuanto sacamos tiempo vamos volcando los frutos de esa búsqueda, a veces conjunta, a veces partida que nos está permitiendo descubrir lo que sucedió a principios del siglo pasado entre nuestros tíos abuelos, tías, parejas… activos todos ellos y ellas a lo largo de varias décadas en la implantación del comunismo libertario en la Serranía valenciana antes de la Guerra Civil.
Para investigar ese arco de los más de 100 años anteriores a hoy, contamos sobre todo con nuestra conciencia de haber quedado afectadas por esas personas en nuestra niñez y nuestra más temprana adolescencia. Lo siento como un extraño rastreo: investigamos como quien atiende a una impronta e imagina quién y como imprimió la huella. Nos marcaron los yayos cuando éramos demasiado pequeñas. En mi caso busco comprender el origen de esa fe en la vida como una oportunidad de cuidar soltando, de confiar en toda autonomía, y batallar contra cualquier práctica de dominio. También es importante atreverte a revisar lo más horrible que les hicieron a nuestros abuelos, sin dejar que gane la rabia, la represión. Me parece vital esa actitud de blindarnos frente a quien infringe daño de que nos llene de su horror, su perfidia, su odio y sus habladurías infernales. Y lo estamos logrando…
Flor:
Eva, aquel libro-libreta que escribimos con otras mujeres maravillosas en 2019 nos trajo muchas alegrías. Entre ellas, nos abrió este camino que cultivamos con Oscar. Un sendero que nos sirve para revisar las huellas que quienes nos precedieron hace dos generaciones dejaron en nosotras. Hemos encontrado infinita documentación sobre los hechos históricos, hemos aclarado árboles genealógicos… pero seguimos tratando de conocer cómo vivieron realmente nuestros abuelos su proceso constitutivo, cómo pasaron de ser agricultores famélicos y analfabetos a aprender a leer y a escribir; a disfrutar viendo y representando obras de teatro, cómo se sembró en ellos la semilla de la libertad y la igualdad y, sobre todo, cómo vivieron la represión y el silencio tras la guerra.
Ahora, mientras escribo esto, me imagino haciéndoles una entrevista y pienso cuáles serían mis preguntas y sueño con sus respuestas: ¿Eligieron sus ideas libertarias?, ¿conociendo las consecuencias que les trajeron, las habrían cambiado?… Han llegado hasta nosotras las voces de los tíos-abuelos de Oscar —amigos de nuestros abuelos— que nunca renegaron de su anarquismo, pero ¿cómo lo vivieron los yayos? A ratos pienso que la contestación la tengo dentro y me responde cuando intento curarme un constipado con ajo y cebolla, cuando me importa un bledo ganar más o tener mejor coche y, sobre todo, cuando sigo soñando con un mundo en el que, pese a diferencias ideológicas, somos capaces de respetarnos, cuidarnos y continuar viviendo.
Descubre más desde
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.