
Somos dos hermanas y hemos decidido abrir este hueco para compartir contigo nuestro léxico familiar. Aquí tenéis parte del relato que sostiene nuestras vidas.
Flor:
El otro día me decías que podíamos escribir juntas, igual que caminábamos en esta foto de pequeñas en la que la ropa nos venía grande. Que podíamos contar nuestras experiencias como madres, hijas, hermanas… y aquí estamos.
Eva:
Miro la foto y sí: yo era la iluminada y también la que apagaba los fuegos de la cocina de gas al pasar con mi extraña energía arrolladora. Tú eras el valor seguro, y de algún modo siempre te sentí como mi validadora.
Me gusta pensar que escribamos juntas porque lo hacemos demasiado poco, sin darle importancia, sin registrarlo. Tú y yo, sin embargo, somos unas genias de usar las palabras para crecer juntas. Y es bueno compartir lo que hacemos bien.
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