
La vida ha seguido y Laia ha cumplido hoy dieciséis años.
Dejamos aquí nuestras cartas para felicitarla…
Carta de Deva
Querida Laia:
¡Muchísimas felicidades! Ojalá estar en persona para poder felicitarte estos 16 añazos y aunque los dos últimos años hemos tenido la grandísima suerte de celebrarlo juntas, éste no se ha podido, pero no por cosas malas, sino por cosas muy buenas.
Me llena de orgullo y de admiración que estés celebrando tu cumpleaños en otro país diferente. Yo, a tu edad, no lo habría podido hacer. Para mí eres un modelo a seguir en muchísimos aspectos, aunque de pequeñas era al revés… las cosas han cambiado mucho, y ahora te admiro muchísimo. Admiro tu capacidad de gestionar problemas, cosas que a mí se me hacen un mundo para ti se resuelven rápido. Admiro tu gusto por pasar tiempo contigo misma, tu fuerza tras haberte mudado a otro lugar alejada de tus amigos y familiares. También admiro tus ganas de viajar, de descubrir mundo y tu valentía y tranquilidad para volar en avión, cosa de la que yo carezco completamente. Eres una inspiración increíble para mí.
Y aunque este año no ha empezado con buen pie, quiero que sepas que siempre voy a estar ahí para lo que necesites y que siempre nos vamos a tener las unas a las otras y eso es una de las cosas que más feliz me hacen en este mundo. Ojalá este año podamos disfrutar de mucho más tiempo juntas y ya que nos gusta tanto viajar a las dos, a ver si cae algún viajecito y arrastramos a nuestras madres.
Te quiero infinito
Carta de Eva
Querida Laia:
Deva me da el mal pie como pie de verso… me va bien porque en estos días además tengo suspendida la palabra. Viendo Doctor en Alaska antes de dormir me quedé con un capítulo en que Marilyn, la indígena secretaria del doctor, dijo eso de que los pájaros vuelan porque no hablan y yo estos días quiero acompañar a Teté en ese estado volador que le supongo y procuro no hablar demasiado, ni escribir. Me obligo a mirar el cielo, sorprenderme cuando me duele su ausencia, y obligarme a remontar con puro amor a todo lo que sí nos ha dejado. Amor a su fuerza, a su valor para dejarse ir cuidándonos hasta el último momento de sus días.
Mal pie, con todo, y salto mortal al estado volador de una matriarca del clan Fernández que es una estirpe de mujerazas, que nos hacemos las unas a las otras potentes, risueñas, generosas, amantes de la vida toda, incluida la muerte y los miedos y las putas guerras y los dolores y lo que venga.
Carta de Flor
Querida Laia:
Si tuviera que hacer una selección de los momentos más felices de mi vida, sin duda uno sería el privilegiado instante en el que la comadrona me anunció que la familia nos aumentaba con una niña rubia y preciosa. Aquellas primeras líneas de tu historia siguieron con unas fotos que nos devolvieron la paz después de tantos nervios previos a tu llegada.
Hoy, dieciséis años después de aquel día, me quedo con el valor de los abrazos compartidos y con la fuerza de las palabras que ya manejas como nadie. Espero que mi vida se siga reflejando en esos ojos tuyos, en esa escritura feroz que te acompaña, me conmueve y me sostiene a la vez.
Tras doblar este duro mes de febrero, sólo pido seguir fertilizando vuestras vidas con un amor que acompañe nuestros ciclos solares y que impulsen tu volar valeroso y feliz desde los dieciséis hasta el infinito.
Feliz cumpleaños, preciosa.
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