
Querida Flor, desde marzo de 2023 nos mandamos cartas que publicamos en este blog. El primer año escribimos treinta y una, el segundo diecinueve y éste pasaremos la veintena. Nos tomamos en serio la consigna de Heidegger que asegura «ganaríamos bastante si habitar y construir se convirtieran en algo digno de ser pensado y preguntado». En #tehablaredemamá usamos la escritura para aprender, también con quien nos lee, a cuidarnos y querernos, pase lo que pase.
Nos violenta aún publicar, pero no nos queda otra. También pervierte la contención. Hubo un momento que lo supimos: se trataba de conjurar a las mohínas, las apocadas, las pospuestas y las mojigatas, las victimitas…
Vivir requiere energía, presente y riesgo. Lo sabemos: cada golpe nos ha recordado que la vida hay que honrarla. Sostener el milagro cuando sucede y al nombrarlo, darle existencia y al compartirlo, hacerlo crecer.
Temimos que nuestras hijas se avergonzaran de nosotras, miedo tonto el nuestro. Hoy, de nuevo, raudas y veloces, han respondido a mi reclamo. Laia ha montado un video y unas fotos y me ha aclarado que eres una madre para todas. A Deva le pregunté ¿te apetece publicar algo para el cumple de Flor, tú que eres la hija legítima?
¡Y tachááánnnnnnnnnn: nos ha llenado de agradecimiento!
Deva:
Este es el primer año que no celebramos tu cumpleaños juntas y, me da un poco de pena, pero me hace mucha ilusión escribirte, para celebrar y sentirnos cerca, aunque estemos lejos.
Ya lo sabes: te quiero muchísimo y, sin lugar a dudas, eres una de las personas que más quiero en este mundo. Para mí eres mi refugio, un lugar seguro donde sé que estaré bien y al que puedo y quiero volver siempre. Te lo agradezco en el alma, porque siempre me has hecho sentir así. Eres la persona a la que más le cuento mis problemas y a la que recurro para buscar consejo y apoyo, porque sé que me vas a escuchar, ayudar y vas a estar acompañándome en todas las decisiones que tome.
Te agradeceré siempre haberme regalado este espacio seguro que para mí tiene un valor incalculable. También te quiero dar las gracias por haberme criado e inculcado unos valores como lo has hecho. Soy la persona que soy ahora gracias a ti y, aunque a veces pienses que no eres suficiente, para mí eres la mejor madre que podría tener y no te cambiaría por nadie en el mundo.
Creo que cada vez me parezco más a ti, que necesito mis espacios y mis momentos para escribir, leer y buscar tranquilidad y calma. Cuando este verano fuimos al Vall d’Aran y ya llevábamos varios días de socializar, hacer rutas y estar todo el rato a tope… yo solté sin pensarlo: «yo soy como mi madre, yo necesito estar tranquila». Desde ese momento hasta ahora, en el Erasmus, que es un no parar, no paro de pensarlo y creo que ésa es una de las enseñanzas más bonitas e importantes que me podrías haber dado: tu tranquilidad. Tengo muchas cosas de los cardo y también tengo muchísimas cosas de las fernández y cuanto más crezco esas similitudes fernandiles crecen conmigo.
El año pasado cuando te escribí la carta por tu cumpleaños te dije que yo también quería operarme, que quería dar un paso más por mi salud y bienestar y te agradezco infinito que me impulsaras a hacerlo, como me impulsaste a irme de Erasmus. Aunque a veces es un poco dura la experiencia, sé que esto me está haciendo crecer y madurar mucho más de lo que lo habría hecho en Valencia y siento que esto es lo que tenía que hacer y sin tu apoyo, nunca lo hubiera hecho.
Mamá, aún con tus errores y tus miedos, eres la mejor madre del mundo y siempre lo serás. Y aunque llevo toda la carta agradeciendo, lo vuelvo a hacer, muchísimas gracias por ser como eres, por cuidarme y por quererme como lo haces, te quiero
¡Hoy festejo por este año más juntas y por todos los que nos quedan!
Descubre más desde
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Debe estar conectado para enviar un comentario.