Tijeras y nuevos comienzos: la importancia de soltar

Querida Flor,

Me acabas de dejar en el tren y luego irás a ver a papá a Selegna, a la UCE de una residencia espléndida donde he rogado porque entrara y donde ahora le toca hacer rehabilitación para no quedar postrado en una cama para siempre. En estos días, papá se ha obsesionado con las tijeras y yo también. Dos semanas antes yo busqué insistentemente las mías, antes de irme al hospital. Algo contrariada, sin encontrarlas por casa, recordé a papá cuando de niñas nos preguntaba enfadado que por qué no estaban en el cajón del comedor, en su sitio, junto a la cubertería que en cuarenta años no hemos usado. Yo he cambiado tanto de casa que no he definido otro sitio para las tijeras que no sea ese cajón. Aunque de ahora en adelante, lo voy a hacer: poner las cosas en su sitio.

Cortar es de los verbos importantes. Separarnos de lo que ya no vamos a usar, de lo que puede dañarnos: quitarnos de la teta lo que te aseguran te tomará el cuerpo. Escojo, con todo, quedarme en que cortar, libera, aligera. Más en «si lo quieres, suéltalo», para así ante el trauma, que es el daño duradero, ponerse pico y pala a dejarle ir. «Suéltame pasado» declamaban Les Luthiers, y reíamos… ¿recuerdas? Una herida ha de cerrar, cicatrizar. A mí me está cicatrizando y así en la que temía que podía ser la peor semana de mi vida, voy en un tren y oigo a Ed Sheeran en el Spotify que nos regalaste a Laia y a mí. Y canto y lloro y ya puestas, miro el vídeo que nos mandaste a nuestro grupo de cuatro con Laia, mi hija, y con Deva, tu hija, que es como mi hermana cuando estoy en tu casa. Laia, en su canal de Youtube de hace cuatro años me habla de Ed Sheeran. Esa niña, como nuestra casa familiar, ya no existe más así. Pero la adolescente en la que se ha convertido nos llevará a un concierto en mayo. En este 2025 nos va a hacer bailar y cantar. Y lo necesitamos.

Querida Eva,

Otra ambulancia, otra sobredosis de hospital. Otro escalón de bajada. Y siempre esos objetos referenciales para cada quien, como aquel bolso de mama. En el hospital, papá pidió su máquina de afeitar y sus tijeras. A mí me parecía una tontería… ¡Qué mas da unos días sin cortarse las uñas!, pensaba yo. Imaginaba que la estancia no sería tan larga como para tanta urgencia, pero tan pesado se puso que le llevamos unas pequeñas.

Casi cuatro días íntegros pasé en la habitación 428, esperando diagnóstico y tejiendo posibilidades. Hablando contigo cada poco, viendo salir y entrar enfermeras, vigilando goteros, atendiendo sus necesidades y notando que papá vivió durante esos días en un universo morfínico, Tramadol mediante, en el que a veces todo era una broma pesada o se sentía como en un hotel de cinco estrellas… Momentos de no moverse de junto a la cama y de esperar el paso de los médicos a las horas más insospechadas, ratos de hacer estiramientos en una silla, de teletrabajar, de leer a Ivonne Bordelois, él también, y de ver la tele juntos. Y por fin, de trabar soluciones para una persona que acaba de perder su movilidad y al que unilateralmente he quitado ese medicamento para no enfrentar el daño que es el tramadol. Y parece que la hemos encontrado, una salida que nos abre posibilidades de dibujar otro futuro. Él está colaborando además como un señor valiente.

En ocasiones me dejo llevar por el pesimismo y maldigo este 2025. Otros ratos echo mano de este blog que, contra viento y marea acaba de cumplir dos años y me digo que lo que pasa, conviene. Y, aunque no quiero caer en la ingenuidad, también tiendo a pensar que estamos en el mejor momento de nuestras vidas, estrenando ilusiones y troquelando un nuevo futuro para el que necesitamos soltar lastre, cortar amarras y marcar un nuevo rumbo. Y si para ello hacen falta tijeras, pues usémoslas.


Descubre más desde

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Un comentario sobre “Tijeras y nuevos comienzos: la importancia de soltar

Los comentarios están cerrados.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo