
Flor
Eva la semana pasada me sucedió algo extraordinario. A través de WhatsApp me llegó información para asistir al cine Lys a ver la película «Mientras seas tú» y a escuchar a su directora. La convocatoria apareció en el chat de mis pilatetas de «La Tetera» y en el de AFAV. Esa resonancia me hizo pensar que debía asistir posponiendo lo que fuera necesario y así lo hice. Claudia Pinto apareció con su premio Goya en la mochila y desde una cercanía conmovedora iluminó todavía más los 73 minutos de metraje. Volví a casa pensando en la magia de lo sucedido y en el maravilloso regalo que había encontrado un jueves cualquiera en una sala de cine.
El documental narra con una sensibilidad brutal todo el proceso de asunción del Alzheimer de la actriz Carme Elias. A mí ya me habían conmovido las entrevistas que ella grabó cuando hizo pública su enfermedad y especialmente esta matemática del espejo. En aquel momento pensé que tenía que leer su libro «Cuando ya no sea yo» pero todavía no he encontrado valor para hacerlo.
Secándome las lágrimas tras la proyección escuché a Claudia Pinto hablar de como se había gestado la peli y de como se convirtió en la guardiana de la memoria que Carme iba a perder. Me maravilló verlas escarbar entre baúles y rescatar libretas y fotografías… Claudia y Carme eran las dos espigadoras que tantas veces hemos sido nosotras y tantas otras, rescatando del olvido lo que para muchos no tiene valor.
La directora elogió la enorme generosidad de Carme por poner rostro al dolor de perder la memoria y con ella una profesión a la que ha entregado la vida. Destacó la valentía de la actriz al plantear su derecho a morir con una sutileza extraordinaria, sin dogmatismos ni consignas, dejando claro que existe conciencia hasta el final de nuestros días, pero también plasmando blanco sobre negro que antes tenemos derecho a tomar decisiones que nos permitan no querer llevar nuestra vida a ciertos extremos, por nuestro bien y por el de quienes nos acompañan. Y ahí me pareció preciosa la reflexión de Claudia sobre como nos ayuda la ficción a pensar la muerte y como a Carme le había servido el rodaje de su película «La distancia más larga» para aceptar todo este proceso.
«Mientras seas tú» es una peli que hay que ver porque deja claro que nuestra vida y nuestra obra, a menudo, se fusionan para ayudarnos a resistir. Mientras veía la peli y escuchaba a Claudia no pude parar de pensar que esa resistencia también está en nuestro blog. Nuestra escritura constante no recibe premios pero nos permite no olvidar quien fue mamá y quien es ahora. Compartirla con quienes nos leen también nos sirve para no caer abatidas por la carga de los cuidados. Y pensando en todo eso, sentí que este es nuestro viaje a Itaca, como el de ellas ha sido rodar este regalo de película.
Eva:
Ayer me dijiste, he escrito rápido un texto, me ha quedado demasiado largo, léelo y a ver si te sirve para continuar. Al leerlo aprecio su textura precisa. Ya no lloro cuando te expresas rotunda. Estoy consiguiendo subirme a la emoción que me produce leerte para disfrutar aún más. Estamos conjurando a las agazapadas y sobre todo haciendo usos gozosos de la escritura. Nos lean o no, nos valen a nosotras para cuidar nuestras apuestas vitales y se trataba de eso.
Me he dejado llenar del texto, he visto la entrevista de Carlos del Amor y de repente me ha brotado de la boca «Turno de oficio». Claro: ¡Carmen Elias! Inspiró mis ganas de crecer durante gran parte de mi adolescencia. Aún, te lo juro, cada vez que paso en el bus por donde estaban los antiguos juzgados de Valencia, esos acristalados, me veo a mi misma dentro, entrando a mi despacho, con un abrigo rojo. Soy abogada y tengo un coche como ella que acabo de aparcar cerca. Venía conduciendo escuchando en mi grabadora los argumentos para un caso. Carmen Elias actuó a esa Eva García: feminista —escribe en la web RTVE—. Acabo de ver un fragmento de un episodio. He buscado cuando va conduciendo y se escucha a sí misma. Comprendo por qué la amé cuando tenía 16 y ahora que tengo 53, también quiero amarla. A menudo me pregunto: cuando me pase a mí, cuando enferme ¿cómo lo haré? ¿cómo saber olvidar? Tendré que aprenderlo porque necesito hacerlo bien.
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