Belleza con espinas

Eva:

Flor, cielo, nos hemos detenido. La navidad y las caídas de uno y otra nos ralentizan. De hablar no paramos; nuestro corto plazo es eterno, plagado de listas por tachar de todo lo que era para antes de ayer. Elda nos manda esas fotos de los papás que no encabezan nuestras publicaciones. Yo, sin embargo, las miro en bucle. Necesito reconciliarme con lo que me hace temblar. A mí ahora la prótesis se me ha partido en dos y al irme de Madrid me alejé de mi dentista. Él me daba fuerza: me impresionaba cómo con su trabajo dignificaba lo que no va bien, lo que no puedo pagar. Es tan fácil parecer fuerte y agarrarse a aquello de lo que presumimos.

Hay épica en cada caída, en cada moratón, en las prótesis dentales. Yo vivo para esa épica que también da cosas maravillosas como cuando fuimos a conocer a Bolito a Pedralba, para seguir investigando al rey de los derrumbes y la resistencia. Bolito nos regaló naranjas. A ti el Ayuntamiento de Alboraia te ha cedido una tierra para cultivar. Y Deva, vuestra hija, estudia biología y yo la amo tanto que la traté con mi dureza de Pepito Grillo exaltado y ella respiró profundo y yo también y ahí encontramos la incondicionalidad que nos une. Nos queremos tanto que solo con respirar ya lo sabemos: que no importa qué hagamos, qué nos pase… Estaremos.

Flor:

Eva, estas últimas semanas han sido como la foto de este post. Bellas pero con muchas espinas. Comenzamos el año mientras el tiempo se nos escurría entre caídas, vacunas que no hacen su función, gripes, toses, grúas, médicos. Y lidiando con las adolescentes, sus tribulaciones y sus exámenes.

Y sí, la concejala de Huerto y Fomento de la Actividad Agrícola de Alboraia, me ha concedido una parcela justo al lado de casa en la que podré cultivar hasta abril de 2025. Y me hace muchísima ilusión observar que, pese a todo, el suceder de los días es fértil y sobre el manto marrón crecen las fresas, las lechugas, las acelgas y las espinacas recién plantadas.

Rara vez la vida está a la altura de lo que deseamos pero quizá lo único que deberíamos anhelar es querernos y contemplar como crece la vida con sus espinas, mientras dejamos en este blog una huella de palabras que nos recuerde todo aquello que nos ayudó a vivir mejor.


Descubre más desde

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Los comentarios están cerrados.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo