Hermanas de vida y escritura

Eva

Nos hemos pasado la semana juntas, pegadas como moquita de vieja de esa que tiene mamá, que más bien parece una fuente de agua clara que un moco… Hemos estado con Soñi y Natalia (que ha llegado para quedarse). Nos hemos contado la vida, nos hemos dado la mano y en corro nos hemos asomado a algunos abismos que se hacían pequeños.

Estuvimos en un encuentro sobre el derecho a la lectura que a mí me llevó a escribir un texto «contra la patria potestad» porque mi cabeza no tiene arreglo. Disfrutamos en casa de un poeta que tuvo que ser rico y aunque las que escribimos algo distinto tuvimos lugarcito, dejamos de escribir aquí. No nos pasamos una libreta con notas porque nuestros jueves son sagrados. Aún así vamos a hacer que sea el sábado o el domingo que aparezcamos aquí y el próximo jueves aunque yo vuele.

Porque Flor, por vez primera sentí que ya estoy en paz, y te lo debo. A este blog —que has pagado algo para que nos quiten la publi—, a la huerta, a Teté, a que nos estamos queriendo mejor con Elda, que es quien cuida durante más tiempo a los papás… El esternocleidomastoideo que es un músculo ahuesado que sujeta la cabeza al cuerpo, no se me tensó por los razonamientos de la gente importante. Aunque no publicamos a tiempo, el aura de la obra que hacemos cada día, brilló: a las que escribimos distinto nos hicieron esa foto digna de este blog y de mamá. Nos anteceden las dos.

Flor

Ay Eva, se nos escapó nuestro jueves sagrado de blog, pero menudo regalo de la vida ha sido este paréntesis de veintiocho horas compartidas con nuestras hermanas de escritura. La paz de esa casa en Elca de la que emergieron tantos poemas no leídos pero a los que guardo hueco en mi estantería. El precioso reencuentro con Belén que desde aquella Escala de los mapas cambió nuestras vidas. La ternura y el deslumbrante discurso de Bob Pop. Confrontar ideas desde un pensamiento deliberadamente naíf que pone en el centro el cuidado de la vida y no el miedo.

Sabemos que si no hubiéramos estado juntas las cuatro estas jornadas no habrían sido lo mismo. Las que escribimos distinto también sabemos que ahí es donde encontramos nuestra potencia. En esa compañía vital que nos ayuda a crecer, a hacernos fuertes, a vivir más plenas cuando todo rueda pero también cuando el camino se torna áspero. La maravilla florecía cuando acabábamos de escuchar a los nombres en negrita y anudábamos nuestras manos; cuando cogimos el coche y echamos la vista atrás para recorrer tantos días y tanto silencio pisado y tanto camino por recorrer juntas… Porque las cuatro sabemos que lo único de verdad es la vida, esa vida repleta de instantes como el de esta foto y nuestras caras de felicidad mirando a Mauro y los naranjos de Elca.


Descubre más desde

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Un comentario sobre “Hermanas de vida y escritura

  1. Qué bonito ser una con las que escribimos distinto, como dice Flor, las que pretenden cuidar la vida, acoger, mirar, escuchar…

    Gracias por hacerlo conmigo.. Estos ratos compartidos han florecido y dan palabras enredadas como estas, que nos ayudan a querer.

    Eva, me resultó brava tu presencia. Me gustó verte en tu elemento, sentir tu poder, ese que no lo quiere y lo ha trascendido.

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo