Aquí estamos…

Flor:

El otro día me decías que podíamos escribir juntas, igual que caminábamos en esta foto de pequeñas en la que la ropa nos venía grande. Que podíamos contar nuestras experiencias como madres, hijas, hermanas… y aquí estamos. Somos las hijas de un matrimonio de telegrafistas. Crecimos en medio de la estabilidad funcionarial franquista que nos vinculó al miedo y a la constante búsqueda de seguridad. Yo, además de hija, soy madre de una adolescente, a la que trato de entender y apoyar diariamente y a la pretendo dar alas para que vuele sola y segura cuanto antes. 

También soy hermana tuya desde hace 52 años y es una de las mejores cosas que me ha sucedido. En la infancia y juventud no lo pensé así, pero una vez pasado ese periodo sé que sin tu compañía, tu alumbramiento y tu intensidad, mi vida habría estado mucho más vacía. En esta relación, tú has sido casi siempre la generadora del relato y yo la espectadora ejecutiva. En la foto tú ya ibas abriendo camino, pese a haber llegado unos años detrás mío.

Soy consciente de que desde esa retaguardia he aprendido a mirarme y a entenderme mejor gracias a ti. Ojalá este blog que ahora iniciamos, lo consolidemos para poder mostrar lo que nos ocupa y nos preocupa (cuidados, parejas, hijas…) y que de todo ello quede un registro al que quien quiera pueda acudir.

Eva:

Miro la foto y sí: yo era la iluminada y también la que apagaba los fuegos de la cocina de gas al pasar con mi energía arrolladora. Tú eras el valor seguro, y de algún modo siempre te sentí como mi validadora. Además, yo mentía y a ti te enfadaba sobremanera. De eso ya trataremos seguro. Mentía con devoción… y hablaba sola. Una loquita a veces útil, vibrante; otras patética. Y tú me advertiste. ¡Te van a pillar y lo vas a pasar fatal! Jajaja… Me inventé que mamá era pintora, que éramos siete… Toda la EGB. A mí inventar me parecía bueno. Mentía para hacer las conversaciones más excitantes. Algo de la complaciente que aún me habita. La secretaria, la chacha, la interesante. Un rol que también heredamos ese de ser elegibles por quienes mandan, gustar a todo perro pichi…

En la foto tengo cara de iluminada, con la fuentecilla en el pelo y ojos atentos, con todo puede ser un buen logo del blog porque estamos ahí andando tan graciosas… ¿Podría ser este blog el lugar donde podemos escribir como andamos? Siendo andar tan importante, como lo es hablar, escribir… porque es muy importante; pero, tanta radio, tanta tele, tanta escritura hacen creer que solo unos pocos saben hablar. Y estamos perdiendo el placer de hablarnos, acordarnos, disfrutarnos con palabras. Imagina un mundo donde sólo salieran unos pocos a andar por la calle al atardecer y los demás nos dedicáramos a mirarlos pasear para ver quién lo hace mejor. Toda la gente debería escribir y hablar, en familia y públicamente sobre cómo organizarnos y registrarlo. Pero no lo hacemos. Tú y yo, sin embargo, somos unas genias de usar las palabras para crecer juntas. Y es bueno compartir lo que hacemos bien. ¡Así que, aquí estamos!

 


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